Con la música a otra parte…

A principios del 2012, separatistas tuaregs del Movimiento Nacional para la Liberación del Azawad (MNLA) unieron sus fuerzas con las del grupo islamista Ansar Dine (Defensores de la Fe) y lograron derrocar al gobierno de Mali. El grupo Ansar Dine aprovechó la oportunidad para frustrar los planes de independencia de MNLA e imponer la sharía (ley islámica) en los territorios del norte conquistados, incluyendo Kidal, Gao y Tombuctú. Los miembros del MNLA no sabían que esta alianza iba a volverse contra ellos, pues el extremismo ideológico de los islamistas dominaría todos los aspectos de la vida del territorio ocupado.

Songhoy Blues

La toma de poder de los extremistas islámicos en el norte de Mali implicó, con el establecimiento de la sharía, la prohibición, entre otras cosas, de la música. Como consecuencia, muchos músicos abandonaron sus hogares en busca de un lugar seguro como la capital de Mali, Bamako, o Burkina Faso; los que se arriesgaron a quedarse sufrieron castigos extremos y amenazas de muerte.


  • El nuevo documental de la directora norteamericana Johanna SchwartzThey Will Have To Kill Us First, (Tendrán que matarnos antes), que se llevó el premio al mejor documental en el CIMMFEST hace un par de semanas, presenta un resumen del conflicto relacionándolo con la peligrosa realidad de dedicarse a ser artista en la región. Cuenta cuatro historias en paralelo, las de en un grupo de músic@s malienses: Khaira Arby, Fadimata Disco Walet Oumar, Moussa y el cuarteto Songhoy Blues. La directora realizó un crowdfunding que tuvo mucho éxito entre los aficionados a la música de Mali (logró reunir 50.000 euros) y pudo seguir a los músic@s a lo largo sus periplos por Mali y el extranjero. La banda sonora original es del guitarrista Nick Zinner (que produjo el álbum de debut de Songhoy Blues, Music in Exile, editado por Transgressive Records).

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