Vías pecuarias

La Comunidad de Madrid ha perdido 1.600 kilómetros de vías pecuarias de un total de 4.200, lo que supone el 38%, según denuncian desde Ecologistas en Acción.

Además, los 2.600 kilómetros restantes están invadidos por 2.500 ocupaciones temporales, señalan los conservacionistas. Estas ocupaciones “han alterado la funcionalidad de las vías pecuarias, sus valores paisajísticos, culturales y la prestación de servicios ambientales”, señalan desde la ONG. Ecologistas en Acción ha recogido esta problemática en un informe que ha remitido a la Consejería de Medio Ambiente y ha creado un observatorio ciudadano.

España posee un extenso conjunto de vías pecuarias: cañadas, veredas y cordeles. Se denominan de una u otra forma en función de su anchura. Las veredas no superan los 20 metros, los cordeles los 37,5 metros y las cañadas los 75 metros. Su creación responde a un uso del territorio denominado trashumancia. La trashumancia es una forma de explotación extensiva del ganado que consiste en desplazarlo desde las dehesas de invierno a los pastos de verano y luego a la inversa. En España se consolidó legalmente en el año 1273 cuando el rey Alfonso X creó el Consejo de la Mesta que se iba a encargar de promover y conservar esta extensa red de caminos ganaderos.

Según argumenta el informe de Ecologistas en Acción, se han perdido ya 85.000 kilómetros sobre los 125.000 totales de los antiguos caminos de trashumancia dentro del territorio español. Una vez efectuado el traspaso de competencias de las vías pecuarias desde el Estado central a las Comunidades Autónomas (hace 20-35 años), éstas han autorizado miles de ocupaciones temporales y otros tantos miles de usos especiales. Esto ha provocado una alteración importante de las características físico-naturales, de las prestaciones ambientales y del tránsito ganadero en lo que queda del sistema de caminos pastoriles trashumantes.

Según se reconoce en el preámbulo de la Ley de Vías Pecuarias de la Comunidad de Madrid: “El conjunto formado por las cañadas reales y demás vías pecuarias españolas constituyen un patrimonio histórico único en Europa y en el mundo. Dentro de ese conjunto, Madrid, centro geográfico peninsular que participa de lo serrano y de lo manchego, es también encrucijada de grandes vías trashumantes y cuatro de aquellas cañadas reales intercomunitarias atraviesan su territorio; hasta tal punto las cañadas reales y vías pecuarias han desempeñado y siguen desempeñando un papel de singular relieve, que desde la Baja Edad Media, constituyen un referente inequívoco para la historia de Castilla y de nuestra Comunidad como lugar de encuentro de ambas Castillas. La Comunidad de Madrid es recorrida además por gran número de otras vías pecuarias que sumadas a las primeras totalizan 4.000 kilómetros de longitud y más de 13.000 hectáreas de superficie”.

Este patrimonio único en el mundo está en trance de desaparecer.

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