Fiesta de Todos los Santos (o Día de Muertos…)

El ser humano, en su afán de trascendencia, se ha enfrentado desde tiempos prehistóricos al hecho inexorable del fin de la vida, generando a través de los siglos una cultura de la muerte. Los primeros indicios de práctica de rituales funerarios datan de la época de los neandertales. Es probable que las ofrendas a las personas fallecidas comenzaran a gestarse en China o Egipto, siendo introducidas por los árabes en la Península Ibérica.

En España, la tradición católica ha predominado en el Día de Todos los Santos: el 1 de noviembre es costumbre visitar el cementerio para limpiar las tumbas de los seres queridos y dejarles flores frescas, especialmente crisantemos. Sin embargo, gracias al origen pagano de la festividad, se han mantenido en paralelo otras tradiciones de celebración.

La comida española específica es muy variada: huesos de santo, buñuelos de viento y panellets son lo más tradicional. Pero también se pueden degustar rosquillas de anís y patatas asadas en Salamanca, arrop y tallaets en Alicante (trozos de calabaza bañados en sirope de mosto de uva muy dulce), borrachillos en Andalucía (roscos trenzados), rosaris en Mallorca (rosarios hechos de caramelos y azúcar), pestiños en Jaén o migas de niño en Castilla-La Mancha.

Del 1 al 11 de noviembre, se celebra en el norte de España y algunas regiones del sur (Extremadura, Toledo) el magosto o castañada, centrados en un fruto muy otoñal: la castaña. Se asan varias en las brasas de una hoguera, solas, con miel o cocidas en leche, acompañadas de otros frutos y dulces de temporada como boniatos, higos, nueces, bellotas, granadas, dulce de membrillo, pastel de calabaza, y de bebida sidra dulce. En Cataluña, Valencia, Baleares y Aragón, lo típico es el moscatel. Es común tiznarse la cara con los restos de la hoguera o saltar las llamas, ya que trae suerte. La velada se ameniza contando historias o cantando canciones populares.


  • En Begíjar (Jaén), entre el 31 de octubre y el 2 de noviembre, los jóvenes salen con cazuelas de gachas a la calle para tapar con ellas las cerraduras de las casas e impedir la entrada a los malos espíritus. En los hogares iluminan el camino a las ánimas de los difuntos con mariposas de aceite en las ventanas, y pasan la noche comiendo sus tradicionales tortillas con chocolate. En Alicante, se ponen velas en las ventanas desde el 28 de octubre para indicar la ruta a las almas de los muertos. En el norte de Córdoba se ameniza la misma vigilia con gachas de leche.
  • En Canarias se celebran Los Finaos. Las familias se reúnen y cuentan historias de los parientes fallecidos mientras comparten piñones, nueces, castañas y almendras acompañadas de vino dulce, anís y ron miel. En algunos pueblos hay una “finada” popular en la que se toca música por las calles y cuyo momento culminante es el Baile de los Finaos.
  • En Cádiz celebran el Día de los Muertos de carnaval, aunque los que se disfrazan son los conejos, cerdos y gallinas de los mercados de la ciudad. Es la fiesta de los Tosantos, en la que también se hacen muñecos con frutas, verduras y frutos secos, que representan y critican a políticos y personajes de la sociedad.
  • En Cocentaina (Alicante) se celebra la Fira de Tots Sants desde 1326. Declarada de interés turístico nacional, es una de las más antiguas e importantes de España, .
  • En la región de Murcia, se organizan mercadillos callejeros en la capital y muchos pueblos, en los que se venden flores y productos gastronómicos típicos de las fechas: arrope, calabazate, carne de membrillo, pan de higo, huesos de santo y frutos secos.
  • En Benacazón (Sevilla), el Día de Tozanto, como lo llaman, se celebra saliendo al monte con los amigos a pasar el día, lo que se denomina popularmente “echar los santos”.
  • En Baños de la Encina (Jaén), hombres y mujeres se organizan en peñas y se van a las afueras dos o tres días para comer gachas dulces, cantar y organizar juegos populares. El origen de esta fiesta se remonta a los tiempos en que las campanas de la iglesia repicaban día y noche con motivo del Día de los Difuntos y, para evitar el “desasosiego” que generaban entre la población, los hombres huían al campo para no oírlas, mientras las mujeres rezaban.
  • En muchas ciudades y pueblos de Galicia (como Cedeira, O Vicedo o Narón) celebran algo parecido al Halloween de EEUU. Debido al arraigo celta, del que derivan también las tradiciones anglosajonas, los gallegos han tenido siempre algunas costumbres cercanas al Halloween: se visten de seres mágicos para confundirse con ellos, piden dulces de casa en casa, y tallan calabazas en forma de cara para ahuyentar y despistar a los espíritus. También hacen marchas, representando a la Santa Compaña, una procesión de muertos o ánimas en pena que vagan por la noche errantes por los caminos en busca de las almas de los que han fallecido.

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