VIVENCIAS DE LA VAQUILLA: La Fiesta

Para Reyes ya lo ven los bueyes,

para San Sebastián una hora más

y para la Candelaria,

hora y media larga”[i],

Anteayer cerramos este refrán y, aunque no sea un reloj astronómico exacto [ii], nos hace a la idea de que el sol empieza a ganar terreno a la noche. Justo el propósito de nuestra fiesta-ritual por la que antepasados celtas debían de realizarla hace cientos -incluso “miles”- de años en nuestras tierras del poblado de San Bartolomé, en “Los Degollaos”, o en cualquier otro lugar de donde se importara esta “mascarada ibérica[iii] tan bien conservada.

Ya han pasado dos semanas desde el 20 de Enero y, tras haber realizado todos los papeles de esta “función” [iv], he cerrado el ciclo con la ansiada y perseguida suerte de ser la Vaca. Aún con heridas en la mano, dolor de garganta del frío y nudo en el estómago al recordar; puedo relatar en primera persona una de las vivencias que más he deseado desde pequeño. Y es que ser el personaje principal que le da nombre a la fiesta [v], es un honor jarando porque es la oportunidad de poder realizar el ritual para el disfrute de nuestros paisanos y por la memoria de los que lo realizaron antes que nosotros. Lo hice lo mejor que pude, cada carrera, cada paso, lo tenía medido y memorizado con la imagen de alguna otra Vaca que tenía de referencia desde crío por tomárselo en serio dejándose la piel -o el cuero, en términos bovinos-.

Para más inri, el tiempo no nos acompañó, ¿o sí? pues la nieve y la peligrosidad del suelo mojado lo hicieron más duro y épico para nosotros; a la vez que bonito y de agradecer para el público que aguantó el temporal. Siempre había oído la historia a mi padre en la que recordaba de niño a la gente quitando nieve y hielo; pues bien, este año también tuvimos nieve e incluso tuvimos que quitar el hielo de las carreras de la procesión la noche de antes, ¡todo estaba preparado!

Pasado “el paseito” de la noche por las calles y bares del pueblo, amanecemos sacando a la Vaca a las 9:30h con esa maldita carrera que te deja la garganta seca y el estómago tocado para el resto del día por subir en ayunas la calle de la Amargura –en Fresnedillas se puede decir que hay otro vía crucis- . Pero todo ese nerviosismo se transforma en ganas y fuerza al atravesar completamente ese pasillo de parejas de judíos para ofrecer la moneda, sabes que esta vez eres el último y deberás ser después el primero, como la bienaventuranza más célebre. Se oye el “podéis ir en paz” en boca del cura, pero para nosotros es pura ironía ya que ahora comienza “la guerra”. Para extramotivarse basta con rebobinar en el tiempo para retomar de la memoria las imágenes que desde crío va dejando esta “adicta” tradición; esos recuerdos de cuando salían corriendo de la Iglesia, brincando al arroyo con los cencerros al hombro, sin miramientos para después arrodillarse en el patio de la iglesia, arrastrando tras de sí una estela de polvo. Esa carrera hoy en día es la más disputada pero no es la única, hay que correrlas todas -si se puede, que las fuerzas son las que son-, pero siendo Vaca no hay excusa ni descanso, ¡hay que darlo todo!

Terminada la procesión, la tensión y el nerviosismo disminuyen notablemente pues es la parte más visual y afamada, pero lo que viene no es poco: ¡las “multas” al Alcalde y al Alguacil! Parece un simple juego escénico y se cree que en estos tiempos tenemos menos “sangre”; nada más lejos de la realidad, aunque no haya esos “piques” de antaño ¡se va “a saco”! y las cornadas son duras pues no están pactadas ni siquiera por amistad. El problema que te planteas antes de entrar a la plaza es que ya vienes tocado de la tensión de antes, pero rápidamente desaparece cuando te vuelve a venir esa memoria de la infancia y piensas que los mismos que hoy estamos “en la arena” estábamos subidos a la jamba del corral de la tía Tomasa entonces, pues era la mejor vista para ver estos regates y, sobre todo, el sitio ideal para ver “guardar la vaca” a la hora de comer, viendo como se apilaban los judíos que también disputaban esta carrera entrando hombro con hombro. Por la tarde había que ponerse cerca del carro para ver si se ataba bien al carro y ver quién llegaba primero a beber el vino.

A pesar de las caídas por el suelo empapado, todo salió genial, disfrutamos y lo dimos todo. Como novedad, quise recuperar y alargar hasta donde siempre fue la “carrera del pito” del Alguacil, desde donde de mi bisabuela Fidela, porque se me quedó una espinita de no hacerlo cuando fui “el de la banda” en el 2013 por la memoria de mi abuelo Demetrio, muerto una semana antes y que siempre me decía que había que correr desde allí. También tuve muy presente el limpiar las barreras dónde el Alcalde y el Alguacil pueden refugiarse sin ser multados hasta el atado y el parar bien en la línea que forma Alcalde y Alguacil al “dar las tres” como ya remarcamos “los sombreros” con Alberto de Vaca en el 2003. Todo esto también lo hice para dar ejemplo a los que vengan y aprendan las costumbres menos conocidas de antes, que no se pueden perder.

vaquilla

Si en la parte I de “vivencias” mencioné a los que ya se fueron, en ésta me gustaría mencionar a los que vienen y los que están, para agradecer a los que me ayudaron de verdad este año [vi]:

  • Todos los compañeros judíos; sobre todo los protagonistas, los primos -y amigos- del “clan Cabrero”, Gerar y Pedro Javier, judío “gregario” de lujo. Los que cogieron la cuerda que lo hicieron tan bien que ni siquiera me enteré de estar “atado”. ¡gracias chicos!

  • Alex, otro Cabrero de pro, “badajo de oro” [vii] un “primera fila” como se ve en la imagen a la derecha que me relevará como Vaca para el año que viene, ¡seguro que lo vas a bordar con las ganas y el coraje que le pones! son muchos años corriendo por el pueblo desde pequeño y levantando también la fiesta de los niños. Querría agradecer su comportamiento y ayuda en todo el día 20 y también el día de pedir, se portó increíblemente bien entrando a todas las casas y estando atento a todo lo que necesitábamos, es preciso cuidar a esta gente que son ya referente presente y futuro.

  • A Damián, Alberto, Alfre y sus hijos que directa o indirectamente siempre están a disposición para cualquier cosa.

  • Ada y Carlos, que esperaron justo a que pasara la fiesta para dejar disfrutar a sus madres y padres escuchar el eco de los cencerros desde su cómodo vientre. Dentro de estos amigos hay más gente que se preocupado de verdad, saltándose el trabajo (y haciéndoselo saltar a sus parejas) y ayudando en mucho: con lo del hielo, la charla, investigaciones, o simplemente estando aguantando el frío en la Plaza…

  • Y sobre todo mi familia y novia, que están siempre ahí con todo listo “y cosido”: ¡qué gran labor la de madres, hermanas y novias! sin las que no saldría vestido ni el Santo. Disculpad por tanto tiempo que os hago perder por mi pasión irracional por esta fiesta, pero es que me tomo muy en serio lo de:

El veinte de enero, San Sebastián el primero”

Juan F. Cabrero

[i] Parece que en Fresnedillas conocemos así este refrán adaptado de varios proverbios populares: “Por los Reyes lo conoce el buey, y por San Sebastián el gañán.”; “Para San Sebastián conoce los días el gañán y antes, para los Reyes, los bueyes”

[ii] Realmente hemos ganado sólo 54min al sol, 27 min desde el solsticio de Invierno (21 de diciembre) a San Sebastian y 27 estas dos últimas semanas hasta La Candelaria.

[iii] Según la bibliografía científica utilizada para la declaración como BIC se trata de una “caretada” o “mascarada”. Más info en http://www.mascaradaiberica.com/ y en http://es.wikipedia.org/wiki/Fiesta_de_La_Vaquilla_%28Fresnedillas_de_la_Oliva%29

[iv] Excepto Escribano aunque este rol es muy parecido al de Hilandera pues las cuentas y las multas realmente se realizan juntos para ayudar debido a la gran cantidad de público y judíos.

[v] Desde hace unos años existe debate para nombrar nuestra fiesta. Los más mayores la han denominado como la Fiesta de los cencerros; otros, condicionados por su fe, la Fiesta de San Sebastián; parece ser que, desde que comenzó a estudiarse “Las Vaquillas” de la Comunidad de Madrid, en concreto la de Colmenar Viejo, declarada Bien de Interés Turístico en 1986 comenzaron a llamarse Fiesta de La Vaquilla; también fue conocida como La Vaca Sagrada,…Hoy en día, según [iii] sigue siendo cuestionable su nombre por lo que yo la intento denominar “Fiesta de la Vaquilla en honor a San Sebastián” para ser lo más políticamente correcto.

[vi] Está claro que la Fiesta se sigue celebrando año tras año con ayuda de mucha gente jaranda y forastera que no me gustaría dejar de agradecer, pero tenía que abreviar con los que me ayudaron a mi. Los vecinos de Fresnedillas que son quien realmente hacen posible esta Fiesta y cada año al rotar va tocando a unos cuantos implicarse algo más. ¡Gracias jarandos!

[vii] Actualmente al judío que menos multas tiene se le denomina así en la cena, se le aplaude como merece pues está volviendo a ser un referente de las cosas bien hechas entre amigos y judíos.

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