El desarrollo de la Fiesta

Para el “forastero” comprender la fiesta resulta siempre complicado, ya que parece OLYMPUS DIGITAL CAMERAque nada tiene sentido, sin embargo, es un rito en el que cada carrera, cada hora, cada movimiento está estrictamente marcado. Un consejo para “forasteros noveles” es que no intente entenderlo todo, simplemente que disfrute viéndola y es que como dicen en el pueblo “La Fiesta no se entiende, se siente” De todas maneras, para los curiosos intentaré en las próximas líneas ofrecer algunas claves para entender la Fiesta.

Aunque desde pocos días después de Reyes los niños vienen tocando, la Fiesta comienza realmente en la madrugada del día 20, a las 12 de la noche, cuando los judíos comienzan a tocar y acompañados de las “autoridades” y la vaca bajan un antiguo carro de bueyes a la plaza. Antiguamente después de esto todos se iban a dormir a un pajar, hoy duermen cada uno en su casa y más bien poco. El día 19 y antes de empezar a tocar, los judíos que tocan por primer año y “los de la fiesta” tienen que “pagar las costumbres” lo que hoy en día es igual a pagar unas cuantas copas a todos los que estén presentes..

Otra tradición perdida es la de “tocar el aguardiente” que consistía en salir con pequeños cencerros y “cazar” a los vecinos para que les invitasen al aguardiente, esto duraba hasta las 8, hora de las “Ave Marías” . Hoy la fiesta comienza con “la suelta de la vaca” que consiste en unas cuantas carreras estando aun los personajes claves de la fiesta sin vestir. Después los mozos se van a desayunar, antes lo hacían siempre por parejas, ahora en grupo. Después del primer toque a misa se suelta al Vaca de nuevo, se da tres vueltas a la plaza y se va a recoger al autoridades (reales) del municipio, todos juntos van a la Iglesia.

Después de dar una vuelta a la Iglesia, se quitan los cencerros se cubren con las mantas y después de recibir “el permiso” entran en la Iglesia. Un vez dentro se colocan en dos filas, al final de ellas el Escribano, la hilandera y el último La Vaca, encabezan las filas el Alcade y el Alguacil con los sombreros en la mano y entre ellos se colocan por orden de antigüedad los judíos. La ofrenda consiste en depositar la moneda que les dio el alcalde en una bandeja que sujeta el cura y besar después al Santo, como símbolo de conversión, una vez hecha la ofrenda han de ocupar su lugar en la fila andando de espalda, para no dar nunca la espalda al Santo.

Terminada la misa , empieza uno de los momentos mas emotivo de la celebración, los judíos salen rápidamente, se ponen de nuevo los cencerros bajan corriendo hasta una plaza llamada “De la Era” y suben a la carrera para “hincar la rodilla” frente al santo y gritar ¡Viva San Sebastián! Este es un momento clave de la fiesta, la Vaca ha de llegar el primero y suele haber mucha competitividad entre el resto de los judíos para ocupar los primeros puestos.

Después comienza la procesión, en la que van adelante los judíos, el Alcalde y El Alguacil junto al santo y la Vaca lleno y viniendo entre unos y otros. Tras la carrera “de las eras” y tras llegar al encuentro con el santo en la placetuela se llega a la plaza, donde los judíos se arrodillas y la Vaca grita, de cara la Santo ¡Viva San Sebastián!.

Después de la procesión se vuelve la plaza y la Vaca “da las tres” y después salen corriendo a Praderas Matías donde el Alguacil le da un cigarro a la Vaca lo que lo autoriza a intentar cogerlos. Hasta las dos la vaca trata de cogerlos cuantas más veces mejor y cada vez que lo hace los judíos lanzan sus sombreros al aire.

A las 16,vuelve la fiesta se dan tres vueltas a la plaza, corren hasta las Praderas Matías dando la “La carrera larga”, que termina en la carrera del pito , se dan las tres de nuevo y comienza la persecución. Cuando queda poco para que se vaya el sol, se ata a la Vaca con un cordel y después de dar de nuevo las tres , el Alguacil engancha a la Vaca al Carro . Después de este “duelo” en tre la Vaca y el Alguacil un tiro al aire “espantará” a la Vaca, liberándola del cordel, pero por poco tiempo, ya que después, amarrada de nuevo un nuevo disparó, esta vez definitivo hará a La Vaca lanza su armazón al suelo , como símbolo de su muerte y correrá, seguida de los judíos a beber, a morro, todo sea dicho, vino de un barreño, que colocado debajo del carro, simboliza la sangre de la Vaca. Con esto, termina el día de la fiesta. Pero aquí no acaba la historia. A la semana siguiente y con el dinero recaudado por el Escribano, tiene lugar la cena. Un cena, casi mas rigurosa que la celebración, ya que por ejemplo nadie puede comer cuando las autoridades han puesto “El coto”; un trozo de pan encima del plato y en la que La vaca no tiene plato ni vaso y puede comer de todos, mientras no descuide su principal misión, que no falte el vino, al fin al cabo, se supone que es su sangre. Una buena excusa para mantener las copas llenas.

TEXTO: ANA ALDEA
IMAGEN: OLIVIA VENTURA

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