Un futuro excitante para la sede madrileña de la NASA

En Robledo de Chavela, un pequeño pueblo cercano a Madrid, hace casi 50 años que la NASA montó la primera antena para recibir a diario información de las naves que exploran el sistema solar. Sólo hay en el mundo otras dos instalaciones como ésta, cuyo futuro es “muy excitante” porque, según su director, la exploración espacial sigue en plena vigencia.

Pablo Pérez-Zapardiel dirige desde 2009 este centro espacial en el que comenzó a trabajar en 1978, dos años después de terminar sus estudios de Ingeniería de Telecomunicaciones, y para el que augura un futuro muy prometedor, hasta el punto de que se está ampliando la estación porque “se está quedando insuficiente para todas las misiones que se están lanzando”.

En esa población de poco más de 4.000 habitantes, a 63 kilómetros de la capital, se estableció en 1964 la Administración Nacional de Aeronáutica y del Espacio (NASA) en virtud de un acuerdo alcanzado entre EE.UU. yEspaña por el que la estación entraba a formar parte de la Red del Espacio Profundo para el seguimiento de satélites en el sistema solar.

“Se estaba buscando la tercera de las estaciones necesarias para constituir la red -junto a las de Canberra (Australia) y California (EE.UU.)- y España era una de las posibles candidatas, en competición con Sudáfrica, pero afortunadamente para nosotros ese país era políticamente inestable y la balanza se decantó por España”, explica en una entrevista telefónica con Efe Pablo Pérez-Zapardiel.

Una vez elegido el país, Robledo de Chavela -municipio situado en medio de un valle- ganó la batalla interna, ya que cumplía con los principales requisitos: se necesitaba un sitio cercano a una gran ciudad y a un aeropuerto internacional pero relativamente aislado de las interferencias eléctricas.

Han pasado casi 50 años desde que en 1965 comenzó a funcionar la primera de las antenas y, aunque ese valle “precioso y privilegiado” ha cambiado “muy poco”, desde entonces ha sido testigo de “docenas y docenas de hitos”, incluida la llegada del hombre a la Luna, comenta el director del centro.

“En este momento tenemos alrededor de 30 misiones diferentes, todas ellas explorando el sistema solar. La estación se dedica al seguimiento de naves robóticas que están en todos los planetas, monotorizando la actividad del Soly la Luna, y Marte es un objetivo importantísimo ahora”, resume el director de la estación española.

 

Fue una antena entonces instalada en la cercana Fresnedillas de la Oliva la que recibió las señales de la misión Apolo 11, que en 1969 fue la encargada de llevar al hombre a la Luna.

Ahora el aparato ya no está operativo, pero sigue conservándose en las instalaciones madrileñas de la agencia espacial, cuyo museo alberga, entre otras muchas curiosidades, un trozo de roca lunar.

Si el municipio donde se ubica la NASA apenas ha cambiado, la estación española “está en constante evolución”, según explica su director: “Empezó con una sencilla antena de 26 metros de diámetro y posteriormente se construyó la joya de la corona: una antena de 70 metros de diámetro, con aproximadamente el mismo tamaño que el coso de la plaza de toros de Las Ventas”.

En este momento el centro alberga seis antenas, dos de ellas fuera de servicio: una es el “monumento histórico” que recibió la señal de la Luna y la otra se ha convertido en un radiotelescopio que usan los alumnos de los institutos españoles participantes en un programa educativo.

“Una de las labores de la Nasa es la divulgación científica y la promoción del interés de los jóvenes por las matemáticas y la física”, indica Pablo Pérez-Zapardiel, quien invita a descubrir el “pequeño pero coqueto” museo con el que se difunden las actividades de la Nasa en esta zona de Madrid.

En la estación hay 104 empleados cualificados, todos españoles o de la Unión Europea, que intentan ser “eficientes” porque “ya terminaron las vacas gordas de la Nasa, en la época de los vuelos tripulados, y ahora se trata de hacer más cosas con menos dinero y en una constante reducción de personal”.

Para Pablo Pérez-Zapardiel, que dice ser “gato” -sobrenombre con el que se conoce a quienes descienden de nacidos en Madrid- el futuro del centro de Robledo de Chavela es “prometedor”. “En 36 años no me he aburrido ni un solo minuto”, explica a Efe este ingeniero que entró a formar parte de la NASA gracias a que vio una oferta de trabajo en el periódico.

Y quedan muchos retos: la estación espacial se prepara para recibir en 2020 imágenes del planeta Marte en vídeo de alta definición y en tiempo real.

 

Lourdes Velasco Pla.

FUENTE: lainformación.com

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