El paddel se hizo carne

Esto es Castilla, una tierra dura y austerapadel donde está mal visto que los próceres levanten gigantescas esculturas con un recuerdo malogrado de su efigie sobre aeropuertos abandonados a conejos y lamborghinis. Así que aquí talamos nuestros bosques, mandamos a los carpinteros que hagan barcos con ellos y los echamos a la mar para que los corsarios, tras despojarlos de sus rapiñas en ultramar, los manden al fondo del océano. Los lamborghinis los soterramos en aparcamientos sin sentido y sobre ellos somos más de colocar una peineta cospedalina o, para ser más del siglo, unas pistas donde practicar el deporte favorito de los que hablan en la intimidad el catalán. Dejamos a la altura del betún el tan muy más que denostado Plan E, de acEras, de Zapatero y Salvador Victoria viene a bendecirlo.

El paddel se hace carne y habita entre nosotros. (El próximo día hablaremos del granizo)

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