Guadarrama, ¿éxito o masificación?

El Parque Nacional de Guadarrama sopla velas este miércoles.Cumple su primer aniversario gozando de la máxima protección en sus 33.664 hectáreas de superficie (21.714 en la vertiente segoviana), y con un balance que difiere completamente si lo realiza la Consejería de Medio Ambiente de la Comunidad de Madrid o los ecologistas.

Guadarrama ha sido el último en ser declarado Parque Nacional, pero, en un año, ya supera a los otros 14 parques en número de visitantes. Se han superado con creces los tres millones de visitantes, lo que ha cumplido de largo el primer objetivo que se había marcado la Comunidad de Madrid. «Y lo hemos hecho sin que se produzca ningún menoscabo de la biodiversidad del parque», explicaBorja Sarasola, consejero de Medio Ambiente, sobre el segundo objetivo conseguido. «La gente se ha acercado a conocerlo y observamos que la fauna y flora no sólo están igual sino que están aumentando», precisa el consejero.

Para que así sea, precisan desde la Consejería, se han desarrollado y presentado diferentes acciones como la presentación del Decálogo del Uso del Monte, la señalización de hasta 21 rutas de bici de montaña por zonas con menor afección a los núcleos más protegidos, la Guía de Servicios, el Bus Verde o el Tren de la Naturaleza.

Lo cierto es que la Consejería de Medio Ambiente, y su consejero en persona, se han involucrado intensamente en el proyecto, pero los ecologistas, sin embargo, tienen muchos peros a la gestión. Consideran, por ejemplo, que la gran afluencia de visitantes está perjudicando en gran medida al parque. «Nuestra valoración de este año es bastante negativa, es que Guadarrama se ha convertido en una atracción turística», señala María Ángeles Nieto, portavoz de Ecologistas en Acción. «Hay puntos donde ya había problemas, no se ha actuado y ahora están masificados», señala Nieto sobre la entrada a La Pedriza.

«Es una zona degradada, erosionada, llena de basuras, y donde se está produciendo la contaminación del Manzanares», señala Nieto sobre la instalación «sin autorización» de chiringuitos en la carretera que une la entrada de La Pedriza a Manzanares El Real o acampadas permanentes en verano dentro del Parque Nacional, donde los visitantes «se bañan» e incluso «lavan pañales» en el Manzanares.

La masificación, según los ecologistas, se extiende a la Dehesa de Cercedillas, donde «podría haber algún problema de evacuación», o Rascafría, cuya zona de las Presillas del río Lozoya, en una zona periférica al parque, se ha masificado en parte por la publicidad «que ha hecho la propia Comunidad». Según los ecologistas y la Asamblea 15-M Pedriza de Manzanares El Real, esta «masificación» podría suponer un riesgo de «seguridad» en el caso de una eventual evacuación por incendio.

Incremento de los visitantes foráneos

Desde la Comunidad se insiste en que «no hay ningún tipo de masificación» y se conjuga perfectamente la conservación con la gran afluencia de público, que en el caso de población extranjera, ha aumentado notablemente. Cerca de un 10% de los visitantes no es español, lo que convierte el espacio natural en un atractivo turístico más de una región que busca ávida el aumento del turismo internacional. «Además de irse al Prado, o a los musicales de la Gran Vía, los visitantes quieren irse una tarde a visitar el parque, que está a sólo 45 minutos de Madrid; el parque nos ha situado en el mapa del turismo internacional», señala Sarasola.

Para fomentar este efecto, la Comunidad ha puesto en marcha los denominados Cuentaparque, una iniciativa que permite conocer de otro modo y de forma guiada los valores naturales y culturales del espacio. Estos guías realizan recorridos desde los centros de atención al visitante: Valle de la Fuenfría (Cercedilla), Manzanares (Manzanares El Real), Puente del Perdón (Rascafría) y Peñalara (Cotos). Los guías-cuentaparques son bilingües, por lo que es un servicio que también demandan los extranjeros.

También se realizan explicaciones en inglés en el autobús verde, que realiza un recorrido circular de 106 kilómetros (14 paradas) a lo largo del parque, conectando ocho municipios. Según la Consejería, este elemento «permite minimizar el impacto sobre el medio natural y favorecer su máxima conservación». El recorrido completo tarda en realizarse alrededor de dos horas y media y el programa cuentan con folletos informativos en español e inglés.

Desde la Consejería se insiste en que todas estas iniciativas se han realizado con sumo cuidado para no afectar al ecosistema lo más mínimo. «Tenemos contadores para ver si hay problemas en determinadas zonas y además, especies animales y vegetales testigos, a los que se hace un seguimiento para comprobar si ha habido alguna afección; y no la ha habido», precisan desde Medio Ambiente.

El baby boom

Otro de los éxitos innegables en el parque es el baby boom que se ha producido en los últimos tiempos. Los lobos han vuelto tras más de 60 años de ausencia con la cría y el establecimiento de un núcleo familiar (tres adultos y tres cachorros). Su presencia ha sido confirmada gracias al fototrampeo que realiza Medio Ambiente. «Es una gran noticia», comenta Sarasola, que precisa que si estos animales se asientan en el parque «es porque encuentran el ecosistema necesario». Otro animal recuperado es la rana patilarga, una especie que desde los años 70 no había vuelto a criar en el corazón del parque, en Peñalara, pero ahora lo ha hecho tras un intenso trabajo de reintroducción realizado por Medio Ambiente. Además, se erradicó mediante pesca eléctrica el salvelino (Salvelinus fontinalis) del parque, una especie introducida en los 70 y uno de los principales depredadores de anfibios. También se han aumentado el número de especies protegidas que habitan en el espacio, como el buitre negro.

Lo cierto es que el parque puede presumir de su excepcionalidad. En la actualidad cuenta con el 40% de la fauna censada en el territorio español: 40% de los anfibios y reptiles, 39% de las aves y 49% de los mamíferos. Hasta 70 especies muestran algún tipo de protección a nivel nacional o europeo y 14 de estas especies son endemismos. Mención especial merecen dos aves consideradas en la actualidad en peligro de extinción: el águila imperial ibérica y la cigüeña negra.

El Parque Nacional atesora además nueve de los 27 grandes sistemas naturales terrestres españoles que figuran en la Ley de Parques Nacionales y aumenta la representatividad de algunos escasamente representados en la red, como es el caso de los melojares.

Se trata de la mejor representación de la media y alta montaña del interior peninsular en la Red de Parques Nacionales e incorpora las masas de pinar de pino silvestre silicícola (propios de suelos ácidos) mejor conservadas de la misma.

La lupa ecologísta

Por todo ello, la gestión de esta joya es escrutada con lupa por los ecologistas. Y entre las sombras que denuncian está la «explosión de la celebración de grandes eventos deportivos, muchos organizados por la propia Comunidad de Madrid». En ese sentido, critican que se realizara la primera ruta de mountain bike del Guadarrama, uniendo más mil participantes con 800 de otra marcha que se hizo en el hueco de San Blas, «una zona muy sensible» y con alto grado de protección.

«Es que en Peñalara y Cercedilla se autorizan pruebas con más de 800 participantes como las trails de bicicletas, que usan unas rutas ciclistas que no se sabe si son compatibles con uso senderista o de caballos porque no hay información». Según los ecologistas, los expertos afirman que no se deberían realizar pruebas en esas zonas que superaran los 150 participantes «por cuestiones de seguridad».

Desde Medio Ambiente replican que la prueba citada por los ecologistas «era una prueba familiar» y además, el 90% del recorrido no era por el parque. «Era una llamada de atención a los ciclistas; hemos acondicionado 21 rutas para que se hagan de forma ordenada», responden.

Otro de los puntos de polémica son los centros de educación medioambiental, que, según los ecologistas, «se han transformado en centros de visitantes y la labor de educación medioambiental ha desaparecido y se ha dejado en manos de la iniciativa privada, que la puede hacer o no», dice la portavoz ecologista, que, junto con los vecinos también denuncia las presas artificiales que algunos visitantes montan para el baño y que «alteran la dinámica natural de los ecosistemas del río y amenazan la biodiversidad».

Desde la Consejería precisan que las labores de educación ambiental se siguen realizando porque sólo hubo un «cambio de la nomenclatura». «Los programas se siguen realizando, las visitas guiadas, concursos de fotografía… Tenemos cientos de actividades», aseguran en Medio Ambiente.

¿Balance negativo? ¿Balance positivo? Lo cierto es que la magnificencia del parque es algo a disfrutar, y si acude por allí, igual le ocurre lo mismo que les pasó a los ya Reyes de España, que cuando visitaron Peñalara el 10 de julio pasado tuvieron la suerte de observar a la mariposa Graellsia, especie endémica considerada el lepidóptero más espectacular y hermoso del continente y que vive en las montañas de la Sierra de Guadarrama.

FUENTE: EL MUNDO

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