A la tercera no va la vencida

 

AmpliaciónEsta vez las excusas que se esgrimieron el año pasado por estas fechas habían caducado: ni movimientos de tierra ni paso de camiones por encima de un microhuerto. Los camiones están donde tienen que estar, afanados en la ridícula ampliación de dos aulas que dejará sin terminar, un curso más, el proyecto de colegio, y el huerto famoso, en barbecho.

 

Aun así, el ayuntamiento ha puesto todo su empeño, como cada final de curso, en caldear el ambiente; no vaya a ser que algún listillo atribuya al cambio climático que en junio disfrutemos de temperaturas más amables. … Y nos ha dictado un bando. Un bando en el que explica que aun cuando se ignora completamente cuáles serán las actividades que vayan a realizarse, estas quedan prohibidas. Las “actividades” no eran otras que la conmemoración del décimo aniversario del tan denostado proyecto educativo del San Bartolo, con la asistencia de los tres directores que lo han iniciado y continuado. Llama la atención que el consistorio no tuviera noticia de ello aun cuando mandó una patrulla de las Brigadas Especiales de Seguridad Ciudadana a identificar a los responsables de tamaña tropelía.

 

Este posteador pobrecito deambuló por las inmediaciones del “colegio nuevo” y degustó una porción de tortilla bañada en las mieles de la clandestinidad, porque, como avisó Camba, una legión de próceres se afana, y se afanará siempre, por convertir en delito el hecho sencillo de trasegarse un pincho o de escuchar las andanzas del perro Cuco.

 

Vayan a contarlo a sus amigos y los dejarán “pertérritos”.

 

 

 

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