La Estación de Seguimiento de Robledo de Chavela: 50 años mirando al espacio

La Red del Espacio Profundo de la Nasa es el sistema de telecomunicaciones científicas mLa Estación de Seguimiento de Robledo de Chavela: 50 años mirando al espacioás grande y sensible del mundo. Tres instalaciones situadas en Goldstone (California), Camberra(Australia) y Robledo de Chavela (Madrid) garantizan el seguimiento de las naves espaciales interplanetarias 24 horas diarias los 365 días año. Su estratégica distribución en el globo terráqueo, separadas por unos 120 grados de longitud entre ellas, hace posible que antes de que la señal de una nave espacial se pierda en uno de los tres complejos de la red, otro ya la esté captando. Una labor centinela que vienen realizando desde hace desde 1964, por eso este año la Red del Espacio Profundo está de celebración por su 50 cumpleaños.

Australia ha sido la primera en conmemorar esta fechay le seguirá la Estación de Robledo de Chavela, que lo celebra doblemente, pues inició su andadura el 24 de diciembre de 1964, y vivió de primera mano los primeros pasos del hombre en la Luna, en julio de 1969. El próximo 11 de junio será la celebración oficial en las instalaciones de Robledo, que contará con la presencia del subdirector de Nasa y el director del Jet Propulsión Laboratory (JPL), del que depende la estación del Madrid.

El complejo de Robledo se puso en marcha con una antena de de 26 metros de diámetro, para seguir al Mariner IV, que después se amplió a 34. Hoy, ya jubilada, la vieja antena se ha convertido en unradiotelescopio, que mediante el programa Partner puede ser utilizada a través de internet para realizar prácticas de radioastronomía. El programa está orientado principalmente a estudiantes de Educación Secundaria Obligatoria, Bachillerato y Universidad. Ahora, junto a la vieja antena decana ya en reposo, otras 5 escrutan el espacio profundo desde este valle de la sierra oeste madrileña.

Libre de interferencias

Pablo Pérez-Zapardiel, director de Complejo de Robledo, explica que uno de los motivos por los que se eligió este enclave es porque se encuentra en un valle aislado de cualquier núcleo urbano que pudiera producir interferencias. “Algo muy importante porque las señales que recibimos son muy débiles. Cualquier otra señal de los alrededores en frecuencia potente podría interferir con nuestro trabajo. Por eso contamos con una protección radioeléctrica”, explica. Para hacernos una idea, las señales que llegan las dos naves Voyager, que están explorando el borde del espacio interestelar, tienen una potencia 20 mil millones de veces más débil que la que emite un reloj de pulsera digital.

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Fotomontaje de los años 70, de la antena de 64 junto a La Cibeles

Para captar señales tan débiles, en la década de los ochenta, previendo la salida de los Voyagerdel Sistema Solar, se amplió la antena mayor del Complejo de Robledo, y de los 64 metros de diámetro iniciales pasó a tener 70. Una medida equivalente al diámetro de la plaza de toros de Las Ventas. Sin embargo, su gran tamaño queda empequeñecido en medio de las montañas que lo rodean.

Entre pinos y encinas, las antenas quedan casi ocultas a quienes transitan por la carretera M-512. Hasta el punto de que Pérez-Zapardiel, en su primer día de trabajo en el complejo, en diciembre de 1978, recién acabados sus estudios de ingeniero de telecomunicaciones, pasó de largo sin verlas. Por la noche, sin embargo, el panorama cambia. Una luz anaranjada atrae la atención hacia un escenario que bien podría ser el de la película“Encuentros en la tercera fase”, con las seis antenas de la estación sobresaliendo por encima de las copas de los árboles, apuntando al infinito.

Para Pérez-Zapardiel, uno de los momentos más emocionantes vividos en la Estación de Robledo fue la llegada del rover Curiosity a Marte. “Fue espectacular, hay un vídeo, los siete minutos de terror, que se puede ver en el centro de visitantes. Recoge el tiempo que transcurre desde que entra en la atmósfera de Marte hasta que se deposita en el suelo. Del tamaño de un coche pequeño, tipo Ibiza, “fueron necesarias más de dos mil acciones en secuencia que tenían que funcionar encadenadas para que el rover aterrizara con éxito. Solo se podía mirar y esperar que todo funcionara”, explica el director de la estación.

En constante cambio

La estación está en constante evolución y va a hacia frecuencias más altas, para captar mejor las señales, explica Pérez-Zapardiel. Y para ello se apuesta por antenas más pequeñas que sumen sus señales. El proyecto ahora es jubilar también la antena más grande, de 70 metros, y sustituirla por cuatro de 34 metros, que serían su equivalente. “Ya tenemos dos y vamos a construir las dos que faltan.Estarán listas en 5 años.

Está previsto que en 2025 cada complejo de la red del espacio profundo tenga el mínimo de 4 antenas que se requiere. Entonces las más grandes dejarían de ser imprescindibles para seguimiento a satélites que viajan muy lejos y emiten una señal muy débil. En ese momento la antena de 70 metros de Robledo dejará de ser utilizada para seguimiento espacial y se convertirá en un radiotelescopio, que captara ondas de radio, a diferencia de un telescopio ordinario, que capta imágenes en luz visible.

FUENTE: ABC

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