El Parque Nacional, a través de 22 rutas y 382 kilómetros en bicicleta

 

La Comunidad de Madrid ha concluido la señalización de 22 rutas para bicicleta de montaña por el Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama y su zona periférica de Protección. Se trata de rutas que discurren por caminos que preferentemente tienen un ancho de al menos tres metros, de forma que hagan compatible la alta demanda de esta práctica deportiva con la conservación del medio natural.

Para potenciar este objetivo, la Consejería de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio ha editado un Decálogo del Buen Uso de la Bici en el que se recogen aquellas cuestiones que favorecen una práctica respetuosa. “La idea -explicó el consejero, Borja Sarasola- es crear algo así como una red social, haciendo de cada eslabón de la cadena un altavoz: tiendas y empresas, de manera más global operando sobre el conjunto de los usuarios, y estos actuando individualmente pero de forma exponencial sobre su círculo de relaciones”.

La práctica del ciclismo de montaña debe ser compatible con otras 
actividades. Para evitar riesgos innecesarios, la velocidad de las bicicletas, sobre todo en las bajadas, no debe suponer un riesgo para los viandantes ni para los propios ciclistas. Además, senderistas y caballistas tienen prioridad de paso frente a las bicicletas.

Estas 22 rutas han sido señalizadas mediante el sistema internacional IMBA, asumido en toda Europa para que el ciclista de montaña interprete las señales, las mínimas posibles para no alterar el medio. Esta señalización supone que dicha ruta cumple con unos estándares de calidad, unos requisitos fundamentales de seguridad y unos servicios mínimos vinculados a la ruta (puntos de agua, cartelería explicativa, aparcamiento adecuado en su punto de inicio, etcétera). En total, son 382 kilómetros que van de Somosierra a los pinares de Guadarrama en el entorno de La Jarosa.

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