Bando_vándalos

bando / vandálico

Bando_vándalosComo el granizo no sabe pintar,  no cabe duda de que el culpable es otro. Un vándalo, seguro, que, olvidada su ancestral convivencia con alanos y suevos, dedica el tiempo a socavar la nuestra, garabateando sobre los muros desconchados del polideportivo. Así que no hay que reparar en gastos hasta que el o los culpables sean identificados, debidamente juzgados y condenados a, al menos, 4 días de localización permanente y 15 de multa con cuota diaria de 6 euros. No deseamos otra cosa las gentes de pro que, en los albores del siglo XXI, hemos renunciado al uso de horcas y palos para aplacar nuestra sed de justicia.

Y, así también, hace muy bien nuestro primer edil convocándonos por fin a la participación ciudadana en asuntos tan graves como este, que tienen la virtud de aunarnos a los vecinos ante el reto del bien común diez veces mejor que los triunfos de La Roja.

Igualmente haría bien -nuestro alcalde- si advirtiera el retraso de unas obras que con un plazo de ejecución de ocho meses llevan ya diecisiete sin terminarse y que nos tienen la calle como si hubieran pasado por allí, pues eso, los vándalos.

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2 comentarios en “bando / vandálico

  1. Tiene usted razón, don posteador, bastante más vandálico es el estado en el que tiene este ayuntamiento la obra del parking, y sus alrededores. Esto hace que los grafitis, disimulen el deterioro de los muros, y, como poco, den un toque de modernidad, que podría aprovecharse para ahorrar en mantenimiento y que la juventud jaranda exprese sus aptitudes artísticas. Mejor sería canalizar esa fuerza expresiva, cediéndoles espacios para su desarrollo. Hay que ser inteligentes y no ver demonios por todos lados.
    Hay barrios marginales donde se llaman a grafiteros consagrados para promover acciones que ayuden a la juventud en su integración social. Incluso iglesias. Y si no, que aprendan de mosén Ramón Mor, vicario de Santa Eulalia de Provençana.

  2. Benditos esos días que la creatividad era terreno exclusivo de grafiteros y malditos estos días en los que los contables de lo público se dedican a volcar su creatividad en las cuentas de lo nuestro. No es sólo que se quedan con lo nuestro, es que es intrusismo profesional.

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