Ermita de San Antonio

Situación. Robledo de Chavela. Madrid.

Cómo llegar. Desde Madrid, por la A-6, carretera de A Coruña hasta Las Rozas, donde se sigue por la M-505 hasta El Escorial y puerto de la Cruz Verde, para continuar por M-512 hasta Robledo de Chavela.

Distancia. 65 kilómetros desde Madrid.

Accesos. Desde la plaza del Ayuntamiento de Robledo de Chavela, dirigirse a la calle de Los Mesones y empalmar con el Paseo de San Antonio de Padua, en cuyo final en una rotonda empieza la ruta junto a un cartel explicativo.

Desde Robledo de Chavela y por la cuesta del Robledillo arriba, apenas se tarda en alcanzar la ermita de San Antonio de Padua. Aunque esta ruta,  reconocida por su dureza entre los ciclistas de la comarca, no es para nada el mejor camino para alcanzar el templo consagrado al patrono de la vida retirada y los casamientos imposibles, si es que se quiere llegar hasta ella caminando, que es como se explica en este blog andariego.

Más cuenta le traerá al excursionista hacerlo por el camino de la Huerta de Arriba, nombre que también da referencias de cuestas, pero que le pone un nombre más campestre que el asfalto donde atruenan camiones de reparto y motos de pretensiones deportivas a partes iguales.

Al este de Robledo de Chavela y muy próximo a la carretera de Fresnedillas de la Oliva, se alza el templo en un claro de los bosques de Montebravo, cerrete cuyo nombre no refleja sus humildes hechuras. El cartel situado al inicio de la ruta en la rotonda situada al final del Paseo de San Antonio de Padua, explica con todo tipo de detalles el rumbo y los detalles de esta ruta. Lógico, pues es el único que se encontrará en su paseo el caminante.

El primer tramo de la marcha discurre por una pista de suelo descarnado y con abundantes piedras sueltas. Es el más esforzado de esta sencilla excursión que visita los ecosistemas principales de la zona: monte bajo y pinares. Como bien nos contó el cartel, ahora se transita por monte bajo, destacando los olores con el que las plantas aromáticas anuncian que ya no hay quien pare la primavera.

En la tercera revuelta de la subida, se gira rumbo Norte, junto a la finca Las Aleguillas, no tardándose en alcanzar el final de la subida, después de sobrepasar un cruce donde abundan diferentes carteles. Prosigue un tramo horizontal hasta alcanzar un sorprendente pino que crece a la vera del camino. Se trata de un añoso ejemplar cuyo tronco se acuesta en el suelo retorcido. Unos metros más adelante, se alcanza la ermita de San Antonio donde lo más destacable son sus vidrieras y cuyo trasunto animalario recuerda la afición del santo pajarero.

Regreso por el interior del bosque

El regreso se hará por un camino diferente al de la venida, sin duda más entretenido. Desandar el primer tramo hasta alcanzar la bifurcación de los carteles, donde se toma el desvío que a la derecha nos lleva al cerro Robledillo, al que se accede tras cruzar una barrera que cierra el paso de los vehículos.

Del otro lado se penetra en un bosque de pino negral salpicado de hermosas encinas y algún que otro enebro. Las idas y venidas, giros y revueltas del camino hacen imaginar a quien lo recorre que su razón no es otra que solazarse en el tránsito por el interior de la foresta.

Un primer tramo desemboca en un mirador desde el que se contempla a placer Robledo de Chabela, asentada a los pies del cerro que recorremos. En bajada se pasa por las proximidades de la carretera de Fresnedillas, alejándose luego con un par de cerradas curvas siempre cuesta abajo. Sin hacer caso de ninguno de los desvíos que surgen de la pista principal, concluye ésta en un área recreativa, transición entre el bosque que dejamos atrás y el caserío de Robledo que nos recibe.

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