Poesía San Sebastián 20l4

Como cada 20 de enero,
aquí en Fresnedillas,
os recitaré jarandos
unas cuantas poesías.
esta vez de los de la fiesta
y algunas de sus picardías.

Empezamos por La Vaca,
Dieguín es nervio entero,
que se lo cuenten a Marga,
cómo embiste el pequeño de Alfredo.
conduce desde los cinco años,
pero tiene un transporte especial,
con tres burros medio cojos y un trozo pan,
te lleva desde la dehesa hasta su casa rural.

Con una vara y un sombrero,
a mi “lao” tengo al Alcalde,
es un joven con cara de bueno,
pero no hay quien le acobarde.
Miguelín el de Barraco,
un personaje sin igual,
le da lo mismo una oveja,
una vaca o un lechal.
nieto de Bernardino,
hijo de Barraco no va más,
desde Rando hasta La Puente
es el nuevo mayoral.
aunque con otras profesiones tiene que lidiar,
de gogó en Zarzalejo ya le hemos visto actuar.
Subido en el escenario,
nadie le podía parar,
a todas las caribeñas las quería ordeñar,
con sus bailes sensuales,
“pa’cabar” en un pajar.

El tercero en discordia,
es el de la banda,
el mayor del “Kako”,
que corre a la velocidad que anda.
Parece un chico tranquilo,
pero la realidad engaña
pues en la noches de Valdemorillo,
se le ha visto con una que no parece de España.
De noche se le ve poco
pero a ella casi nada,
no sabemos si es de Camerún
o de “Guinea Ecuatoriana”.
Es un ligón de la noche,
trastea por la Cañada,
tiene un buen maestro:
Currito el de la Clara.

Alto y flaco es el siguiente,
no se parece a su hermano,
conduce diferentes vehículos,
les hablamos del Escribano .
Ha salido deportista,
en su familia algo extraño,
pues solo opositan para sumo,
camionero o secretario.
300 vueltas al pueblo diarias,
con la música a todo trapo,
ha heredado el mismo circuito
que su hermano Gerardo.
dos mil kilómetros al día,
en el pueblo no hay quién le siga,
imitando a su primo:
Alfredito el de Reagan.

La Guarrona de este año
es un chico ya conocido,
pues su hermana es Margarita,
le ha cosido un buen vestido.
Madruga con su cuñado Diego
para ir a Mercamadrid,
pues el pescado por la Sierra,
solo no se va a repartir.
Pedro le dice a Diego:
-”cuñaó”, aquí algo a “pasaó”.
pues no hemos llegado a Escalante
y aquí ya huele a “pescaó”.
[Diego le responde]
– No te preocupes cuñado
que la furgoneta es sagrada,
ya en el ferrari rojo,
rematamos la jornada.

Estos cinco elementos
son de una nueva generación,
deben tirar de la fiesta
y que no se pierda la tradición.
Al igual que Margarita
ha trabajado en el vestido,
hay que honrar a las jarandas
y su habilidad con los hilos.
Son el alma de la fiesta,
para ellas una mención especial
pues sin ellas, los mozos en cueros
saldrían en San Sebastián.
Para ellas pido un aplauso,
su esfuerzo y sacrificio es digno de admirar
y es la mejor manera
con la que esta poesía puede terminar.

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