Cuando los políticos de derecha se apropian de los derechos

El Ayuntamiento de Fresnedillas ha borrado con un comunicado de prensa de cuatro párrafos más de un siglo esclavode evolución de los derechos sociales conseguidos gracias al esfuerzo y sacrificio de al menos cinco generaciones de trabajadores.
Un trabajo, un puesto de trabajo, no es sólo una forma de estar fuera de casa ocho horas al día con un jefe al que hay que responder. Desde hace muchas décadas y hasta la puesta en marcha del plan del que se jacta el Ayuntamiento de Fresnedillas un puesto de trabajo implicaba tener un contrato, el alta en la seguridad social, un salario digno, generar derecho a cobrar el paro, el derecho de generar aportes para una pensión en el futuro, la voluntariedad de relación entre el empleador y sobre el empleado, y toda una serie de derechos básicos que en nuestro pueblo han desaparecido por las políticas del Equipo de Gobierno.
Se trata de un plan llamado PROGRAMA DE RECUALIFICACIÓN PROFESIONAL DE DESEMPLEADOS PARTICIPANTES EN TRABAJOS TEMPORALES DE COLABORACIÓN SOCIAL que consiste en llamar a vecinos que están en el paro y cobrando el subsidio, el cual es un derecho adquirido, o una renta mínima de inserción, que también es un derecho adquirido, y utilizarlos como mano de obra barata, casi esclava,  bajo la amenaza de retirarles el cobro de estos derechos. Los desempleados llamados a esta leva no tienen la opción de negarse, de rechazar el “puesto de trabajo” o de pedir uno más acorde con sus capacidades  a riesgo de perder sus prestaciones. Por supuesto no pueden negociar un sueldo digno acorde con la tarea y capacidades del trabajador o negociar horarios o cualquier otra condición de desarrollo de las tareas para los que no se los recluta.  La obligación de cumplimiento de esta imposición es de seis meses para el empleado que no recibe ni alta en la Seguridad Social, ni genera derecho al paro, ni recibe un sueldo por su trabajo (sigue cobrando la prestación por la que tiene derecho), ni genera aportes para una futura pensión, ni está en ese sitio por propia voluntad, ni tiene un trabajo o la protección de un convenio colectivo.  Al mismo tiempo que dieciocho vecinos de Fresnedillas son sometidos por fuerza del chantaje a esas condiciones esclavistas de trabajo  el equipo de gobierno se niega a hacer públicas sus propias nóminas de al menos €1500 euros por concejal, con todos los derechos laborales, incluido el cafelito de media mañana, las vacaciones, las pagas extras, las dietas, las horas de descanso y un larguísimo etcétera que en esos cinco puestos de trabajo no sólo no se discuten sino que son sagrados.
Si el Ayuntamiento tiene necesidad de hacer contrataciones  debería realizarlas cunpliendo con todos los requisitos no sólo legales sino también éticos: destinar una partida presupuestaria, hacer una convocatoria de empleo público, y sobre todas las cosas, asegurar condiciones de contratación y trabajo dignas con sueldo y derechos sociales. Exactamente los mismos derechos, y como mínimo la misma nómina que cobran los concejales que contratan en nombre del Ayuntamiento. No se puede luchar contra la lacra del paro maquillando las cifras de desempleados utilizando la coacción,  ni se pueden conculcar los derechos sociales básicos con la excusa de la crisis, pero por sobre todas las cosas lo que no se puede admitir es que sabiendo que toda la sociedad va en el mismo barco,  los políticos loclales, también vecinos al fin y al cabo, viajen en los camarotes de primera clase con el dinero de todos mientras condenan a otros a viajar encadenados en las bodegas en condiciones miserables.

1 comment for “Cuando los políticos de derecha se apropian de los derechos

  1. jesus sanz
    30/01/2014 at 11:54 am

    Vivs la vuelta a la esclavitud de unos para que vivan divinamente otros

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