LA COMUNIDAD DE MADRID LLEVA A CABO MEJORAS EN LOS ECOSISTEMAS DEL RÍO GUADARRAMA PARA IMPULSAR LA BIODIVERSIDAD

El consejero de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio, Borja Sarasola, ha asistido en el embalse de Molino de la Hoz, entre Las Rozas y Galapagar, a la instalación de una isla flotante que mejorará la biodiversidad en el Parque Regional

Se trata de una plataforma de unos 40 metros cuadrados que servirá de refugio para aves acuáticas y fauna asociada a estos hábitats. Y además, mejorará las posibilidades de reproducción de anfibios y reptiles acuáticos. Del gran número de especies de aves que utilizan el embalse para su alimentación destacan el ánade real, la garza real, el somormujo lavanco, la cuchara común o el cormorán grande.

 

La instalación de estas islas flotantes en lagunas proporciona un incremento de la existencia de microhábitats, lo cual es muy beneficioso porque acelera el proceso de recolonización natural de un espacio por especies más vulnerables y exigentes ambientalmente. La incorporación al hábitat de estos elementos acelera también el proceso de diversificación de especies, las cuales a su vez previenen la ocupación del espacio en exclusiva por las especies pioneras, entre las cuales muchas veces se incluyen incluso algunas exóticas.

Dentro de los trabajos desarrollados por la Comunidad para mejorar estos ecosistemas, en los que ha invertido 1,3 millones de euros desde 2007, han incluido tratamientos selvícolas y de limpieza, plantaciones de ribera, estabilización de márgenes y taludes, eliminación de residuos en los 280 kilómetros de cauces o el control de especies exóticas invasoras, actuaciones que se han complementado con una red de 37 estaciones de muestreo en colaboración con el Centro Superior de Investigaciones Científicas para realizar un seguimiento continuo de la calidad físico-química del agua.

Por otro lado, los técnicos han inventariado 247 charcas y complejos lagunares para asegurar su conservación, de forma que sea posible mantener y mejorar las poblaciones de anfibios. Todo ello es de vital importancia ya que las condiciones propias de los ecosistemas de ribera, a medio camino entre el medio acuático y el terrestre, propician el desarrollo de una gran biodiversidad con comunidades vegetales singulares y su fauna asociada. Además, su correcta gestión resulta vital para mantener el equilibrio ecológico del medio.

 

María Boj y Miriam Carneros

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