La Vaquilla

Por: ANA ALDEA

Todo el mundo se sobrecoge cuando tiene delante ruinas con más de 2000 años, como el teatro Romano o alguacilmás aún cuando se trata de restos prehistóricos. España está plagada no sólo de restos materiales de antiguos pobladores, sino de restos inmateriales, como La Fiesta de la Vaquilla de Fresnedillas,  que puede que también cuente con 2000 años a las espaldas. Con esos ojos es con los que tenemos que acercarnos a “la fiesta”. La vaquilla es un tesoro de la historia que ha llegado hasta nuestros días, de nada sirve juzgar o intentar entender con los ojos del presente.

La fiesta de la vaquilla se realiza en 3 actos: la fiesta de los niños, el fin de semana de antes de la de los mayores, la principal, que se realiza el 20 de enero en la que participan los mozos casaderos y la de los casados, que se realiza el día 21.

Pasado, presente y futuro, la trilogía celta que recoge el trisquel.  El día 20 de enero tienen lugar la mayor parte de los actos del ritual de “La Vaquilla” porque lo que se celebra es un rito celta de paso de la edad infantil a la adulta.

Los protagonistas de la fiesta son 5: la vaca, un jóven con un armazón de madera con cuernos y el alcalde y el aguacil, vestidos de fiesta con sombreros decorados con cintas. Además les acompaña “la guarrona y el escribano” una pareja de mozos que vestidos de manera grotesca hacen una burla a los antiguos recaudadores. A estos cinco personajes llamados “los de la fiesta” les acompañarán 30 o 40 mozos del pueblo, vestidos con llamativos monos de flores y grandes cencerros a la espalda, hacen sonar los cencerros estrepitosamente; serán ellos “los judíos” el grupo más numeroso.

La parte principal comienza el día 20 a las 00.00, cuando se “baja el carro” un carro de bueyes se coloca en la plaza, es “el chupinazo de salida”, comienza, un año más la fiesta de la Vaquilla.

A las 9:00 del día 20 se “suelta” la vaca y tienen lugar las primeras “carreras”. Durante todo el día 20 los participantes de la fiesta recorrerán “a la carrera” diferentes partes del pueblo ante la atónita mirada de los forasteros. Pero nada es aleatorio, las carreras se repiten año tras año en protagonistas y recorridos.

Después de  misa tiene una lugar una de las carreras más emocionantes y significativas: los “judíos” se ponen rápidamente los cencerros y rodean a izquierdas la iglesia corriendo  “contra” el santo, aunque finalmente  la vaca echa la rodilla al suelo y grita “Viva San Sebastián” . Este enfrentamiento entre el rito pagano y religioso es común en muchas de las fiestas que se celebran en torno a San Sebastián, como en los morraches de Malpica o las Carantoñas de San Sebastián.

Terminada la emotiva procesión todo el mundo baja a la plaza, donde la vaca tratará de cornear al alcalde y al aguacil, lo que sucederá hasta casi las 6 con una parada para comer.

Cuando se empieza a poner el sol y será la hora de “dar muerte a la vaca”, un disparo al aire hará que el mozo que la representa suelte el armazón y se lancé debajo del carro a beber el vino de la vaca.

Ha caído el sol. Ha acabado la parte central del rito. Aún queda el “día de pedir” y la cena, pero eso es ya otra historia

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