¿Dónde está mi autobús?

FUENTE: EL PAIS

Justo después del motín, Laura Oceanía se lo planteó en serio: “Tengo que sacarme el carné de herranzconducir”. Todo ocurrió a las 8.20. Una pareja de guardias civiles subieron al autobús de la línea de interurbanos 684 (la que conecta Cercedilla con Madrid) a la altura de Collado Villalba. Pedían a los cuatro viajeros que iban de pie, y en contra del reglamento, que bajaran. Hubo protestas (“¡Que no llego a tiempo al trabajo!”, gritó alguno) y acabaron quedándose otros cuatro con menos prisa. Laura Oceanía Zorita, universitaria de 23 años, dice que desde entonces nunca hay plazas suficientes a hora punta.

 

Desde principios de octubre, la línea tiene un autobús en lugar de dos en un intervalo de media hora. “He llegado tarde toda esta semana, yo tengo que justificarme ante un profesor pero otros deben dar cuenta en sus empresas”, explica la joven, que ha iniciado su propia pelea en las redes sociales y recoge firmas en su municipio, Torrelodones. “Sigo pagando los 82 euros del abono, pero ahora tengo que madrugar mucho más… ¿Por qué han tenido que cambiar un sistema que funcionaba?”, protesta.

 

El Consorcio Regional de Transportes, que depende de la Comunidad de Madrid, inició una reestructuración del servicio de autobuses interurbanos el 1 de octubre. El servicio incluye 1.400 líneas, que irán modificando sus intervalos en los próximos meses, hasta recortar el 10% de las líneas y un 3% de media en las frecuencias según los datos oficiales, en los que el Consorcio no desglosa las rutas afectadas. El organismo autonómico lo justifica por una caída de la demanda del 7% en un año y una pérdida del 20% en el último lustro. Una portavoz añade que hay municipios, como Aranjuez, en los que se ha aumentado el número de autobuses por una subida de los usuarios.

 

Madrid cerró 2012 con 172 millones de viajes en interurbanos, 50 menos que hace una década. El objetivo es recortar 45 millones de euros de un presupuesto de 500 para 2014, aunque queda poco donde rascar. Las patronales del sector aseguran que ya han “tocado hueso” porque las líneas se han ido ajustando progresivamente un 2,5% anual desde 2007. Es decir, ya hay un 10% menos de autobuses. Están a punto de pasar la línea roja que se traduce en ofrecer un servicio que haga a los viajeros buscar otras alternativas (como el coche en el que ya piensa la usuaria de Torrelodones) y que el recorte se plasme también en las plantillas. El servicio se reparte entre 25 empresas con 7.600 empleados, según datos de UGT. “Con este recorte, 180 trabajadores fijos y unos 80 eventuales irán a la calle”, señala Antonio Oviedo, responsable de transporte en el sindicato, que anuncia “protestas y movilizaciones” para evitar la decadencia de la red.

 

El viceconsejero de Transportes de la Comunidad, Borja Carabante, aseguró hace una semana en una entrevista radiofónica que se mantendría “prácticamente el mismo servicio de calidad” y que se aplicarían “criterios absolutamente técnicos” para el recorte, algo que no comparten ni los usuarios ni los Ayuntamientos afectados.

 

En solo una semana, el Ayuntamiento de Torrelodones ha recibido unas 300 quejas por los cambios. La media del Consorcio son 450 reclamaciones mensuales en toda la región. El organismo aún no dispone de datos de las recibidas tras los ajustes, aunque prevén un aumento.

 

Sergio Alonso, usuario habitual de la línea 687 (Madrid-Collado Villalba) se quejó del “brutal” recorte en una carta a EL PAÍS. Asegura que esa línea “probablemente” es la más transitada de toda la sierra” y considera una “vergüenza” que se formen colas kilométricas en la estación de Moncloa que “dejan pasajeros en tierra y saliendo con retraso”.

 

Los Ayuntamientos replican que tienen poca capacidad de maniobra. Según el Consorcio de Transportes, los cambios se negocian con los municipios. Pero los ediles consultados para este reportaje aseguran que las modificaciones les llegan cerradas, con poca antelación y sin posibilidad de veto. “Para nosotros es como intentar negociar con Telefónica”, señala gráficamente Ángel Guirao, concejal de Vecinos por Torrelodones, el partido que gobierna en el municipio y que ha llevado a pleno una moción con los recortes a iniciativa del PSOE. En su web, como en la página oficial del Ayuntamiento de Coslada, cuentan a los vecinos que la decisión viene de arriba y enlazan directamente con la página de quejas del Consorcio para el que quiera manifestarse.

 

“La información nos llegó tarde, no hubo tiempo para avisar”, señala Inés Berrio, concejala de Transportes de Collado Villalba, que se reunió tras los cambios con técnicos del Consorcio, por donde han desfilado varios ediles estos días. “Nos están llegando por goteo ajustes en paradas y kilometraje, lo único que podemos hacer es trasladar las protestas de los vecinos”, añade Juan Carlos Cenamor, edil de Movilidad en Leganés que asegura que aún no han recibido quejas. Su homólogo en Majadahonda, José Antonio Carnevali, es el único que afirma haber sido consultado. “Nos llamaron hace algunos meses, no con detalles exactos, pero sí informando de la reestructuración”, explica. Les han contado que también a su municipio llegará el recorte del 10%. Asegura que protestará: “Normalmente nos hacen caso”.

Justo después del motín, Laura Oceanía se lo planteó en serio: “Tengo que sacarme el carné de conducir”. Todo ocurrió a las 8.20. Una pareja de guardias civiles subieron al autobús de la línea de interurbanos 684 (la que conecta Cercedilla con Madrid) a la altura de Collado Villalba. Pedían a los cuatro viajeros que iban de pie, y en contra del reglamento, que bajaran. Hubo protestas (“¡Que no llego a tiempo al trabajo!”, gritó alguno) y acabaron quedándose otros cuatro con menos prisa. Laura Oceanía Zorita, universitaria de 23 años, dice que desde entonces nunca hay plazas suficientes a hora punta.

Desde principios de octubre, la línea tiene un autobús en lugar de dos en un intervalo de media hora. “He llegado tarde toda esta semana, yo tengo que justificarme ante un profesor pero otros deben dar cuenta en sus empresas”, explica la joven, que ha iniciado su propia pelea en las redes sociales y recoge firmas en su municipio, Torrelodones. “Sigo pagando los 82 euros del abono, pero ahora tengo que madrugar mucho más… ¿Por qué han tenido que cambiar un sistema que funcionaba?”, protesta.

El Consorcio Regional de Transportes, que depende de la Comunidad de Madrid, inició una reestructuración del servicio de autobuses interurbanos el 1 de octubre. El servicio incluye 1.400 líneas, que irán modificando sus intervalos en los próximos meses, hasta recortar el 10% de las líneas y un 3% de media en las frecuencias según los datos oficiales, en los que el Consorcio no desglosa las rutas afectadas. El organismo autonómico lo justifica por una caída de la demanda del 7% en un año y una pérdida del 20% en el último lustro. Una portavoz añade que hay municipios, como Aranjuez, en los que se ha aumentado el número de autobuses por una subida de los usuarios.

Madrid cerró 2012 con 172 millones de viajes en interurbanos, 50 menos que hace una década. El objetivo es recortar 45 millones de euros de un presupuesto de 500 para 2014, aunque queda poco donde rascar. Las patronales del sector aseguran que ya han “tocado hueso” porque las líneas se han ido ajustando progresivamente un 2,5% anual desde 2007. Es decir, ya hay un 10% menos de autobuses. Están a punto de pasar la línea roja que se traduce en ofrecer un servicio que haga a los viajeros buscar otras alternativas (como el coche en el que ya piensa la usuaria de Torrelodones) y que el recorte se plasme también en las plantillas. El servicio se reparte entre 25 empresas con 7.600 empleados, según datos de UGT. “Con este recorte, 180 trabajadores fijos y unos 80 eventuales irán a la calle”, señala Antonio Oviedo, responsable de transporte en el sindicato, que anuncia “protestas y movilizaciones” para evitar la decadencia de la red.

El viceconsejero de Transportes de la Comunidad, Borja Carabante, aseguró hace una semana en una entrevista radiofónica que se mantendría “prácticamente el mismo servicio de calidad” y que se aplicarían “criterios absolutamente técnicos” para el recorte, algo que no comparten ni los usuarios ni los Ayuntamientos afectados.

En solo una semana, el Ayuntamiento de Torrelodones ha recibido unas 300 quejas por los cambios. La media del Consorcio son 450 reclamaciones mensuales en toda la región. El organismo aún no dispone de datos de las recibidas tras los ajustes, aunque prevén un aumento.

Sergio Alonso, usuario habitual de la línea 687 (Madrid-Collado Villalba) se quejó del “brutal” recorte en una carta a EL PAÍS. Asegura que esa línea “probablemente” es la más transitada de toda la sierra” y considera una “vergüenza” que se formen colas kilométricas en la estación de Moncloa que “dejan pasajeros en tierra y saliendo con retraso”.

Los Ayuntamientos replican que tienen poca capacidad de maniobra. Según el Consorcio de Transportes, los cambios se negocian con los municipios. Pero los ediles consultados para este reportaje aseguran que las modificaciones les llegan cerradas, con poca antelación y sin posibilidad de veto. “Para nosotros es como intentar negociar con Telefónica”, señala gráficamente Ángel Guirao, concejal de Vecinos por Torrelodones, el partido que gobierna en el municipio y que ha llevado a pleno una moción con los recortes a iniciativa del PSOE. En su web, como en la página oficial del Ayuntamiento de Coslada, cuentan a los vecinos que la decisión viene de arriba y enlazan directamente con la página de quejas del Consorcio para el que quiera manifestarse.

“La información nos llegó tarde, no hubo tiempo para avisar”, señala Inés Berrio, concejala de Transportes de Collado Villalba, que se reunió tras los cambios con técnicos del Consorcio, por donde han desfilado varios ediles estos días. “Nos están llegando por goteo ajustes en paradas y kilometraje, lo único que podemos hacer es trasladar las protestas de los vecinos”, añade Juan Carlos Cenamor, edil de Movilidad en Leganés que asegura que aún no han recibido quejas. Su homólogo en Majadahonda, José Antonio Carnevali, es el único que afirma haber sido consultado. “Nos llamaron hace algunos meses, no con detalles exactos, pero sí informando de la reestructuración”, explica. Les han contado que también a su municipio llegará el recorte del 10%. Asegura que protestará: “Normalmente nos hacen caso”.

1 comment for “¿Dónde está mi autobús?

  1. prontoamanece
    16/10/2013 at 5:58 pm

    En Fresnedillas también se impide el acceso al autobús por falta de plazas, es generalizado por lo que he hablado con otros usuarios… teniendo en cuenta que al comprar el abono pagas por anticipado un servicio del que luego no puedes disfrutar, no parece descabellado poder solicitar la devolución del importe abonado… Yo voy a reclamarlo en el consorcio de transportes de la comunidad y animo a los usuarios a apuntar matrículas y horarios de los autobuses a los que no se les haya permitido el acceso de cara a reclamar estos importes.

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