La culpa también es nuestra

Fuente: El Plural.com

No toda pero sí una gran parte. Protestamos en el bar pero los ciudadanos en España ni militan en partidos ni en sindicatos, ni dejan de votar a los corruptos y mentirosos, ni se comprometen.

Sí señores, esa es la realidad. Criticamos mucho a los líderes políticos, sindicales o empresariales pero ¿qué hace la sociedad española por cambiar las cosas?

A lo máximo que hemos llegado es a inundar las calles de mareas de colores y eso está bien. Pero después de eso hay que dar otro paso y comprometerse, militando o trabajando en asociaciones de base. ¿Se acuerdan de aquellas asociaciones de vecinos de la transición? Temblaban los poderes nada más verlos entrar por la puerta.

Todos gritamos “No nos representan” y es verdad. Pero qué pasaría si los ciudadanos decidiesen afiliarse y militar en partidos y sindicatos. En estos momentos en España sólo pertenece a un sindicato el 11% de los trabajadores mientras que en los países nórdicos tienen cifras del 90%.

Necesitamos una sociedad civil fuerte y comprometida. Qué fácil es hablar tomándose una caña de las golferías de Bárcenas, pero ¿qué hacen los militantes del PP? Los que están indignados (que los hay) deberían haber puesto al partido y a sus dirigentes patas arriba, pero no se les oye ni se les ve.

Los que dicen que el PSOE necesita nuevos líderes, ¿qué hacen? Los militantes callan. ¿Son pocos? ¿No tienen fuerza? ¿Dónde están?

Ahí radica parte de nuestros males. Estamos diciendo todos los días que los partidos deben tocar más la calle, escuchar a los ciudadanos, enterarse qué pasa en el mundo pero qué hacemos nosotros.

Tras la protesta, a casa. Eso sí frustrados y amargados. Impotentes ante la situación. Y lógicamente en estas ocasiones siempre aparecen charlatanes con el mensaje de “todos son iguales, los partidos no sirven para nada, los sindicalistas son lo peor”.

Pues bien. Hoy por hoy no se ha inventado un sistema representativo mejor. Lo que ocurre es que si los ciudadanos en lugar de protestar en el bar lo hiciesen en la sede de dichas organizaciones quizás aportarían más al sistema democrático. Si las bases de las organizaciones representativas estuviesen llenas de gente diciendo lo que piensan y lo que sienten, las cúpulas de los partidos, de los sindicatos y también de las organizaciones empresariales cambiarían su forma de actuar. No lo duden.

Pero desgraciadamente lo que hacemos es todo lo contrario. Gritamos, despotricamos, insultamos, nos rasgamos las vestiduras pero después nos vamos a casa y pensamos en nosotros, en nuestro núcleo familiar creyendo que “mientras sobreviva yo y los míos… el resto ya se apañará… y cuando llega el día de las elecciones seguir votando al de siempre… porque si no “¿a quién voto?… total, todos roban”

Pues bien, eso es alimentar salvadores de la patria, corruptos, mafiosos y nos hace cómplices de tanta mierda y si no se creen lo que digo miren a Italia. Ahí tienen el resultado: un payaso, un mafioso, un tecnócrata repudiado y un centro izquierda aterrorizado de la que se les viene encima.

¿Eso es lo que queremos los ciudadanos españoles?

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