‘¡Indignaos!’

Miércoles, 09 de Marzo de 2011 17:24 Periodista Digital

En el mes de febrero se ha publicado en España un pequeño libro del que se han vendido más de un millón de copias en Francia. Su título: ‘¡Indignaos!’ Este librito ha sido escrito por un jovenzuelo de 93 años llamado Stéphane Hessel (Berlín, 1917), miembro de la resistencia francesa contra los nazis y uno de los redactores de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.
Esta obra es una llamada a despertar del sueño de la indiferencia que afecta a nuestra sociedad occidental, es el grito de un anciano que nos invita a indignarnos ante lo que ocurre a nuestro alrededor. Hessel denuncia como “el poder del dinero no ha sido nunca tan grande, tan insolente y tan egoísta”. Nos advierte de que “el conjunto de la sociedad no debe dimitir ni dejarse impresionar por la actual dictadura de los mercados financieros”, señalándonos que la indiferencia es la peor de las actitudes que podemos adoptar en estos momentos históricos.

El poder del dinero no ha sido nunca tan grande, tan insolente y tan egoísta

Nuestra España actual adolece de una indiferencia crónica, casi patológica. En pocos años hemos perdido nuestra capacidad de indignarnos, de protestar, de actuar. Vivimos una crisis económica gigantesca, provocada por grupos financieros sin escrúpulos, alentada por agencias privadas de calificación sin ningún tipo de rigor o ética profesional, y permitida por organismos como el Fondo Monetario Internacional. Los mismos que la provocaron, y que siguen ganado miles de millones de euros, son los que están poniendo de rodillas a millones de personas que sufrimos y pagamos las consecuencias de sus desmanes. Pero pese a que nos roben, con el consentimiento de nuestros gobiernos, nuestro trabajo, nuestros derechos sociales y el futuro de nuestros hijos,  pocos son los que protestan, los que se indignan. Permanecemos aborregados, indolentes, pendientes de nuestros millonarios equipos de fútbol o de la nueva amante de cualquier famoso de turno, llenando las calles para celebrar el éxito en un mundial pero indiferentes ante las miles de familias que están siendo expulsadas a la calle por unos bancos inmorales. Miles de millones de euros preparados para rescatar a las Cajas de Ahorro, ¿pero quién rescata a las miles de familias con graves problemas de subsistencia? Da igual, no pasa nada, nuestros gobernantes saben que nuestra sociedad es apática e indolente y que aguantará, con la ayuda de los medios de comunicación, carros y carretas antes de salir a la calle y rebelarse por la injusticia de los poderosos.

Nuestra España actual adolece de una indiferencia crónica, casi patológica

Estamos siendo testigos de las revoluciones de los países árabes, naciones enteras alzadas ante el poder de dictadores mega millonarios. Dictadores sangrientos a los que nuestros gobiernos calificaban hasta hace unas semanas de “amigos” y “socios preferentes”. Miles de personas están siendo ejecutadas en Libia, ante la impasibilidad de nuestros gobiernos democráticos y la indiferencia de una sociedad europea miedosa y apoltronada en sus cada vez más escasos privilegios, más pendientes de la subida del petróleo o de la llegada de refugiados, que del asesinato de miles de seres humanos. El denostado mundo árabe está ofreciéndonos una verdadera lección de lucha por la libertad, de dignidad ante las injusticias de unos pocos y haciéndolo además de una manera no violenta, mediante las manifestaciones masivas de sus ciudadanos.

Los derechos, la libertad, la ética y la dignidad están en permanente peligro de desaparecer

En España, mientras tanto, los dos grandes partidos acuerdan permitir a políticos imputados en delitos presentarse tranquilamente a las elecciones. Sin ningún rubor aparente se destapan corruptelas todos los días, sabedores de que todo da igual en esta España del siglo XXI, y que por encima de la ley están los votos y que estos votos todo lo limpian. Conocen perfectamente la indolente reacción del pueblo español ante las ilegalidades e incapacidades de la actual casta política. Todo se perdona y justifica, lo inaceptable en el contrario se defiende apasionadamente en las filas propias, la ética ha sido excluida en favor del interés electoral. Y mientras todo esto ocurre, nuestra capacidad de indignación permanece dulcemente amodorrada entre las decenas de canales de televisión que nos venden cientos de productos para ser falsamente felices.
Debemos recuperar nuestra capacidad individual de indignación ante lo que nos rodea, ya que ésta nos llevará a una resistencia activa ante un mundo en el que los derechos, la libertad, la ética y la dignidad están en permanente peligro de desaparecer si no hacemos nada por evitarlo.

La indiferencia es la peor de las actitudes que podemos adoptar en estos momentos históricos

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0 comments for “‘¡Indignaos!’

  1. Manuel González Redondo
    17/03/2011 at 6:43 pm

    El maremoto de la crisis económica mundial sigue agigantando la brecha entre los pobres y los ricos, entre los oprimidos y los poderosos. El camino de salida de esta compleja encrucijada pasa, como sugiere Hessel, por que los ciudadanos no se conformen con las directrices paternalistas de sus respectivos gobiernos, se sacudan la pereza y asuman activamente su parte de responsabilidad en la gobernanza del mundo.

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